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jueves, 8 de abril de 2021

El buen maestro

Pretenda este ser el primer post de espero que muchos, dedicado a hacer una "review" de películas sobre alumnos y profesores, sobre la problemática en las aulas, sobre educación al fin y al cabo. Esta vez hablaré de "El buen maestro", o en su título original "Les grands esprits". La película sigue la historia de un acomodado profesor de Lengua de un instituto parisino que se va a trabajar a un colegio del extrarradio. Como es de esperar, la realidad que allí encuentra, hará que se sienta como un principiante, que se cuestione sus métodos y que ponga a prueba su vocación por la enseñanza. Si bien hay aspectos de la película que no son extrapolables al sistema educativo en España, los conflictos a los que se enfrentan alumnos y profesores en la película son universales. Analizaré uno a uno los puntos que, a mi modo de ver, constituyen una realidad para los que estamos a diario en las aulas.

El primer aspecto en el que hace hincapié el profesor protagonista es la necesidad de que sean los profesores más experimentados los que tengan por destino institutos a priori más problemáticos, como pueden ser los del extrarradio. Dice François (como buen francés, así tenía que llamarse) que estas plazas acaban siendo cubiertas por profesores nobeles, que ávidos de trabajar, son enviados a las trincheras sin la experiencia necesaria para salir indemnes de la batalla. Ya sea por mala gestión institucional o porque los profesores más veteranos se aburguesan en sus puestos de trabajo, lo cierto es que a los profesores más jóvenes es a quienes les toca normalmente, abordar los casos más complicados. Trasladando esto a lo que sucede en nuestros colegios, es habitual que los veteranos rehúsen dar clase en grupos "conflictivos" como pueden ser los de 2º y 3º ESO. Estos, suelen quedar relegados al profesor nuevo, al recién llegado, que debido a su inexperiencia, corre un alto riesgo de desgaste psicológico. Creo yo que lo más lógico sería darle al profesor experto el grupo que más dificultad entraña y al novato, un grupo de alumnos más mayores con los que pueda ir haciendo callo. En mi opinión, esta medida beneficiaría a ambos, a los alumnos y al profesor nobel, por descontado.

El segundo aspecto relevante de la película es el abordaje que el profesor hace de los alumnos. Durante el primer trimestre, con la intención de crear un clima amable en el aula, se muestra cercano e incluso sigue los consejos de una profesora nobel (que llora frustrada preguntándose como conectar con los chavales) de organizar una merienda en clase. Como es de esperar, la cosa acaba yéndose de madre. El antiguo profesor veterano (ahora nobel) ha cometido el primer error de manual de cualquier novato. Que tire la primera piedra quien esté libre de pecado. Ante semejante despropósito, decide cambiar de estrategia en el segundo trimestre y convertirse en teniente-coronel del ejército del aire. Desciende a la inmundicia más pura llegando a llamar idiota a un alumno. Vuelve a fracasar, esta vez aún de forma más estrepitosa. Finalmente, tiene una revelación, un fenómeno bien conocido por los que nos dedicamos a la enseñanza: "el efecto pigmalión", que consiste en que un alumno será capaz de llegar a donde su profesor piense que va a llegar. Confiar en la valía de los estudiantes, escucharlos activamente y conocer sus intereses son las herramientas del profesor excelente. François es el héroe que se centra en las virtudes de sus alumnos, premia su esfuerzo con buenas notas y consigue que se enganchen a la lectura gracias a "Los Miserables", de la que destaco la maravillosa frase "los espíritus que no leen, adelgazan". Hay una escena fantástica en la que ve a dos alumnos copiando, y en vez de penalizarlos, los felicita públicamente por su trabajo. Y otra en la que tira los libros al suelo y le da un vuelco a la novela, presentando a los personajes como víctimas del infortunio y la violencia, pues esas son las historias que suscitan el interés de los estudiantes.

Por último y no menos importante, la película nos muestra al antagonista del héroe, encarnado esta vez por el profesor de Matemáticas, que a pesar de su juventud está terriblemente hastiado y deseando cambiar de trabajo. Se ha instalado en la queja permanente y dedica todo su tiempo a hablar de la ignorancia y falta de ganas de sus alumnos. Su amargura es tal que su día a día está plagado de mordacidad, de crítica hacia los compañeros que intentan innovar. Es un profesor que grita, castiga y no acepta sugerencias del que acaba de llegar. Está a la defensiva, no quiere que le den lecciones. Un personaje que a más de uno le pueda ser familiar. A mi modo de ver, lo más interesante de la película es que sea el profesor joven (y no el veterano) el pesimista, el de la actitud lastimera, quizás fruto del desamparo y la frustración durante los primeros años. Las lecciones más importante de la película son para mí: 1) el profesor joven e ilusionado es susceptible de dejar de estarlo sin los cuidados psicológicos y emocionales adecuados, 2) hasta el profesor más experimentado, nunca deja de aprender, de reinventarse, pues cada grupo, cada clase trae consigo nuevos retos a los que enfrentarse.

https://www.filmaffinity.com/ec/film608271.html

sábado, 16 de enero de 2021

Oh, capitana, mi capitana!

Era un día de verano, recién terminada la carrera, cuando ella, me hizo una propuesta. Por aquel entonces, yo estaba confundida, con veintidós años, aún no tenía claro que quería hacer con mi vida. Me gustaba estudiar pero me asustaba comprometerme para al menos, los siguientes cinco años de mi vida. Así que fui sincera y le dije "con todos los pájaros que tengo en la cabeza, no sé si seré capaz". Ella me contestó, "esos pájaros no tienes por qué perderlos, son los que te hacen especial". Y aunque dedicarme a la investigación no es algo que me hubiese planteado con anterioridad, me di cuenta de que hacer el doctorado con ella era una oportunidad que no podía dejar escapar. 

Así comenzó una gran aventura, en la que no pocas fueron las veces que creí naufragar. Siempre que me invadía el cansancio, ella estuvo a mi lado, ayudándome a remar. Ahora pienso que sería de esa joven grumete sin una capitana que la guiase en tan largo viaje. Durante los primeros años, gracias a ella aprendí la lección más importante de todas: aprendí a fracasar. Fueron muchas las jornadas de trabajo sin resultados, en las que ella, tenaz como la que más, me enseñó a ser resiliente y a ver los errores como oportunidades de mejorar. Con el paso del tiempo, se convirtió para mí en un referente, no sólo a nivel académico, sino sobre todo personal. Pasión por el trabajo, empatía y humildad.

Ella fue una de las primeras en darse cuenta de que lo que más feliz me hacía en la vida era enseñar. Supongo que por eso, me abrió las puertas del aula magna y me confió su clase magistral. Cuando ya no pudo enseñarme más, movió cielo y tierra para mandarme al extranjero, pues no sólo quiso ofrecerme una formación completa, sino también regalarme una gran experiencia vital. Gracias a las herramientas que ella me dio, reuní el valor para navegar sola en otros mares, para afrontar nuevos retos y vencer tempestades. Siempre pendiente de mi pero en segundo plano, consiguió que ganase confianza en mí misma y que decidiese libremente a qué quería dedicar mi vida.

Después de seis años de travesía, juntas llegamos a puerto. Una tesis se leyó y la grumete con honores, se graduó. Su capitana estuvo allí en todo momento, elogiando sus virtudes y premiando su esfuerzo. El afecto era mutuo y el logro compartido, pues la grumete sabía que bajo la tutela de cualquier otra persona, jamás habría llegado a puerto. Y en los agradecimientos del manuscrito, así lo hizo constar. Pero la historia no terminó ahí, pues la magnanimidad de la capitana era tal, que la instó a soltar al fin sus pájaros, ser fiel a su corazón y buscar a nuevos grumetes a los que guiar.

viernes, 28 de agosto de 2020

Guía para ser profesor en la escuela privada

La gran mayoría de las personas que cursan el Máster de Profesorado, se dedican a estudiar oposiciones para convertirse en funcionarios públicos. Algunos se apuntan a academias y se dedican íntegramente a ello, otros lo compatibilizan con trabajos, ya sea dentro o fuera del ámbito educativo. Sin lugar a dudas, la educación pública es la opción que mayor estabilidad ofrece al profesorado. Sin embargo, existen otras opciones para ejercer la enseñanza, que son los colegios privados y concertados, en donde la contratación se basa en el currículum y experiencia, la valía de cada uno y las materias que el docente pueda impartir, esto es, las famosas habilitaciones.

A este respecto, existe una normativa nacional en la que se especifican las materias que un licenciado/diplomado/graduado puede impartir en función de sus estudios. Algunas habilitaciones se consiguen "de facto", esto es, para las materias cursadas específicamente en la carrera. Otras, han de ser justificadas mediante los créditos cursados en la universidad relacionados con la materia para la que uno pretende habilitarse, exigiéndose actualmente un total de 24 créditos para obtener una evaluación positiva. Las comunidades autónomas abren plazo para solicitar habilitaciones unas tres/cuatro veces al año, siendo la documentación requerida: certificación académica, título de Máster de profesorado y en el caso de comunidades como Galicia, acreditación del conocimiento de lengua gallega.

Una vez conseguidas las habilitaciones, comienza la búsqueda activa de empleo. En los tiempos que corren, lo más frecuente es hacerlo a través de Internet. Para ello, lo primero es disponer del listado de centros de nuestra comunidad. En el caso de Galicia, la Consellería dispone de un buscador de centros en el que podemos filtrar por provincia, titularidad del centro y régimen de enseñanza. Al extender la búsqueda a toda la comunidad, obtendríamos un total de 157 colegios concertados y 19 no concertados, en los que se imparte enseñanza secundaria. En este listado, se incluye la dirección web de cada colegio.

A la hora de enviar currículum, lo más recomendable es visitar la web de cada centro. En algunas, hay un apartado "trabaja con nosotros", en el que a través de un formulario podemos presentar nuestra candidatura. Otras, disponen de una bolsa de trabajo en la que podemos registrarnos, que englobaría todos los colegios de una orden religiosa en concreto. En algunos casos, sin embargo, encontrar un email de contacto supone tomarse un tiempo navegando en la página. Aunque algunos centros facilitan en su web el email de dirección, lo más frecuente es que aparezca el general del centro o en su caso, el de secretaría, a donde remitiremos nuestro correo. En algún caso, recibiremos un email de confirmación programado, en el que nos informan de la inclusión en su base de datos. En la mayoría, silencio absoluto. Una vez hecho esto, solo resta esperar pacientemente a que suene el teléfono. Buena suerte!

viernes, 10 de julio de 2020

Burocracia en tiempos de coronavirus

De nada sirven más de doce años de experiencia peleando con la Administración (becas, matrículas, solicitud de acreditaciones, etc. ) cuando se trata de realizar un nuevo trámite y más, en los tiempos que corren. Porque si ya de normal, las cosas de palacio van despacio, imaginaos en tiempos de coronavirus, donde si no consigues cita previa, estás perdido. Los plazos de entrega son inamovibles, así que no queda otra que apañártelas como puedas para recabar la documentación necesaria y ser capaz de registrarla. Y es que todo sería más fácil si hubiese un procedimiento telemático, pero para desgracia del solicitante, este brilla por su ausencia. 

Pongamos por caso que la Administración correspondiente publica una resolución para inscribirse en listas de contratación de profesorado. El plazo es de diez días hábiles. A diferencia de la inscripción en oposiciones, en este caso, no existe procedimiento telemático. Tu sexto sentido te dice que empieces pronto a recabar la documentación necesaria, no vaya a ser que te falte algo y los servicios de gestión académica de la universidad se retrasen. Grata sorpresa te llevas, cuando responden rápido. Después de leer varias veces el texto oficial de la convocatoria, sigue sin quedarte claro qué es lo que tienes que presentar pero el tiempo apremia, le echas imaginación y sigues adelante. 

Decides fotocopiar todos los méritos, quizás lo hagas por quintuplicado si son cinco a las listas que pretendes apuntarte. Unos 7 euros aproximadamente en fotocopias. Súmale las tasas de inscripción y estarás fácilmente en los 100 euros. Tras pasar varios días organizando los documentos de acuerdo a la solicitud, acudes al órgano correspondiente, donde habías pedido cita una semana antes, convencida de que por fin, podrás formalizar tu inscripción. Cometes el error de no llevar los documentos originales y el funcionario de turno, se niega a compulsarlos. En ningún sitio se especificaba que tuvieses que llevarlos, pero has perdido tu cita, se siente. Para más inri, la próxima hora libre en el registro es cinco días después de concluir el plazo. Maldita suerte la tuya.

El funcionario ve tu cara de consternación y te sugiere que acudas al Registro Civil, donde suele haber menos gente. Aún hay esperanza para ti. Te diriges como alma en pena al edificio correspondiente, el guardia de seguridad te persigue y te indica amablemente que pidas cita previa. Por designio divino, hay hueco antes de que concluya el plazo. Cruzas los dedos y esperas que nada más se tuerza, pues los días pasan y se acerca la fecha límite de entrega. Moraleja: cuando de trámites administrativos se trate, ármate de paciencia para el combate. Pregunta a alguien que sepa o busca tutoriales por Internet, pues es posible que con tanta vuelta, te acabes sintiendo como un auténtico botarate.

sábado, 27 de julio de 2019

Querido abuelo

Querido abuelo,

Sé que a ti te hubiese gustado que siguiese investigando. Te llenaba de orgullo hablar de mi trabajo en la universidad. Recuerdo cuan henchido estabas el día que presenté mi tesina: con tu traje de rayas, tu gorra y esa pose tuya tan elegante. A mi tesis no pudiste asistir, fueron solo tres meses, pero la vida te llevó antes. A ti quise dedicar mi manuscrito, porque siempre me inspiraste y lo sigues haciendo. Me basta con pensar en tu sonrisa, esa que tenías el día que presenté mi primer monólogo, para sentirme en calma. Porque tú me apoyabas incondicionalmente y eras mi fan "number one".

Creo que no te sorprendería saber que he dejado a un lado la veterinaria y ahora, me dedico a la enseñanza. Si tú supieras abuelo, como han cambiado los tiempos desde que tú nos llevabas al colegio. En aquel entonces, algunos profesores aún usaban la vara con los niños que se portaban mal en Primaria. Había alumnos inquietos en las aulas pero no existía la famosa hiperactividad de la que todo el mundo habla. Los niños acudían a actividades extraescolares, una o dos que les gustaban; hoy tienen la agenda más apretada que muchos adultos y apenas tienen tiempo para jugar. Los niños de ahora viven rodeados de pantallas. Y pensar que nosotras no tuvimos móvil hasta los 17 años...

Los adolescentes ya no juegan al Mario Bros, sino al famoso Fortnite. En él, tienen que matar gente y se pasan horas enganchados al ordenador. Estudios científicos han demostrado que ese tipo de videojuegos crea adicción y los vuelve violentos. Y efectivamente, es lo que sucede. No me refiero a unos cuantos empujones en el patio del colegio, sino a la forma que tienen de relacionarse. Aunque el acoso hacia el diferente existió siempre, ahora se agrava en Instagram y los grupos de WhatsApp. Por esta razón, las patologías mentales en adolescentes se han incrementado tanto en la actualidad. Al mal uso de las tecnologías hay que sumarle los altos niveles de competitividad, que hacen que el adolescente se convierta, en muchas ocasiones, en una bomba a punto de estallar.

Pero tranquilo, abuelo, que yo no pierdo la esperanza. Aunque el panorama de la enseñanza pueda parecer desalentador, hay muchos aspectos en los que el tiempo pasado no fue mejor. Ahora en los colegios se atiende a la diversidad de los niños desde edades tempranas, se trabajan la autoestima y la motivación para ayudarlos a crecer no sólo en conocimientos, sino también como personas, ha aumentado su sensibilidad en torno a temas como el medioambiente o la violencia contra la mujer y gracias al acceso a la información, aparecen pequeños genios en todas las partes del mundo. Y esto, es lo que intento hacer ahora, abuelo, ayudar a los niños en este proceso. Espero que estés orgulloso.

Te quiero,

Eva

Querido abuelo IX

Querido abuelo, Hoy, después de casi un año, te escribo para contarte que siento un vacío grande en el estómago y en el corazón. Este año, d...