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viernes, 28 de agosto de 2020

Guía para ser profesor en la escuela privada

La gran mayoría de las personas que cursan el Máster de Profesorado, se dedican a estudiar oposiciones para convertirse en funcionarios públicos. Algunos se apuntan a academias y se dedican íntegramente a ello, otros lo compatibilizan con trabajos, ya sea dentro o fuera del ámbito educativo. Sin lugar a dudas, la educación pública es la opción que mayor estabilidad ofrece al profesorado. Sin embargo, existen otras opciones para ejercer la enseñanza, que son los colegios privados y concertados, en donde la contratación se basa en el currículum y experiencia, la valía de cada uno y las materias que el docente pueda impartir, esto es, las famosas habilitaciones.

A este respecto, existe una normativa nacional en la que se especifican las materias que un licenciado/diplomado/graduado puede impartir en función de sus estudios. Algunas habilitaciones se consiguen "de facto", esto es, para las materias cursadas específicamente en la carrera. Otras, han de ser justificadas mediante los créditos cursados en la universidad relacionados con la materia para la que uno pretende habilitarse, exigiéndose actualmente un total de 24 créditos para obtener una evaluación positiva. Las comunidades autónomas abren plazo para solicitar habilitaciones unas tres/cuatro veces al año, siendo la documentación requerida: certificación académica, título de Máster de profesorado y en el caso de comunidades como Galicia, acreditación del conocimiento de lengua gallega.

Una vez conseguidas las habilitaciones, comienza la búsqueda activa de empleo. En los tiempos que corren, lo más frecuente es hacerlo a través de Internet. Para ello, lo primero es disponer del listado de centros de nuestra comunidad. En el caso de Galicia, la Consellería dispone de un buscador de centros en el que podemos filtrar por provincia, titularidad del centro y régimen de enseñanza. Al extender la búsqueda a toda la comunidad, obtendríamos un total de 157 colegios concertados y 19 no concertados, en los que se imparte enseñanza secundaria. En este listado, se incluye la dirección web de cada colegio.

A la hora de enviar currículum, lo más recomendable es visitar la web de cada centro. En algunas, hay un apartado "trabaja con nosotros", en el que a través de un formulario podemos presentar nuestra candidatura. Otras, disponen de una bolsa de trabajo en la que podemos registrarnos, que englobaría todos los colegios de una orden religiosa en concreto. En algunos casos, sin embargo, encontrar un email de contacto supone tomarse un tiempo navegando en la página. Aunque algunos centros facilitan en su web el email de dirección, lo más frecuente es que aparezca el general del centro o en su caso, el de secretaría, a donde remitiremos nuestro correo. En algún caso, recibiremos un email de confirmación programado, en el que nos informan de la inclusión en su base de datos. En la mayoría, silencio absoluto. Una vez hecho esto, solo resta esperar pacientemente a que suene el teléfono. Buena suerte!

viernes, 19 de julio de 2019

Bienvenidos a la misión

Bienvenidos a mi nuevo proyecto. Hace meses que le llevo dando vueltas a la idea de empezar un blog docente, mucho más serio y específico que su predecesor. Aunque no os asustéis, porque en este humilde blog no faltará sentido del humor. Quizás sea fruto de un proceso de maduración personal, quizás sea la forma de compartir con vosotros, mis fieles lectores, anécdotas y experiencias de esta profesión. Quizás este blog sirva de refugio a algún profesor novato en busca de comprensión, quizás lleguen a él madres y padres buscando información sobre lo que acontece entre "esas cuatro paredes" del colegio o quizás podáis leerme todos aquellos a los que como a mí, os interesa la educación. Y quizás también algún alumno que por un momento quiera meterse en la mente de un profesor.

Hace ahora un año que mi andanza docente comenzó. Siempre me gustó enseñar, quería trabajar con personas. Es por eso que después de once años en la universidad, decidí matricularme en el Máster de Profesorado, antiguo CAP, una titulación muy solicitada en los últimos tiempos debido a la precaria situación del mercado laboral. Para muchos de mis compañeros de Máster, era una alternativa a la falta de trabajo, la opción B. En mi caso, era mi opción prioritaria. Afortunadamente, pude presentar mi TFM en julio y empezar a enviar currículums a los colegios privados. Carecía de experiencia más allá de las clases particulares, ni siquiera tenía las famosas habilitaciones; pero estaba muy motivada para empezar a trabajar y decidí probar suerte. Y la suerte me sonrió.

Empecé el curso en septiembre con mucha ilusión pero también con cierta inquietud por querer hacerlo bien. Son tantas las preguntas que te planteas al principio. Nadie me había enseñado a hacer la famosa programación, con ayuda de los compañeros pude sacarlo adelante. Encargada de una asignatura en dos cursos, para ser el primer año, el reto era grande. Pero el desafío más importante fue, sin lugar a dudas, el de dar clases. Sabía que no sería fácil, no por los contenidos en sí, sino por intentar explicar algo en un aula llena de adolescentes. Agradecí los consejos de otros compañeros pero decidí cometer mis propios errores y aprender de ellos. Creo que todos tenemos ese derecho. Así, entre ensayo y error fue pasando el tiempo, fui conociendo a los alumnos cada vez más, nos fuimos acostumbrando unos a otros y establecí con ellos una extraña relación de lejanía-proximidad. Aprendí que en la adolescencia, los sentimientos se arremolinan de tal forma que un día te odian y al siguiente, te aman.

Y así, sin quererlo, sin apenas darme cuenta, el curso terminó. Hubo momentos complicados, en los que me replanteé si de verdad valía para ello. Una cuestión de talante, ya no de conocimientos. Establecí contacto con los jóvenes de ahora, que nada tienen que ver con los de antes y aprendí a valorar, aún más si cabe, el trabajo de los profesores de mi infancia. Comprendí el hastío con el que ciertos profesores terminan su vida laboral, entendí por qué existen las bajas por depresión o por qué las vacaciones docentes son más largas que las de otros trabajadores. Al final, recibí un precioso mensaje de una alumna en el que me agradecía haberle devuelto la pasión por las ciencias. Todo el esfuerzo mereció la pena; lo había conseguido, hacer realidad mi sueño.

Querido abuelo IX

Querido abuelo, Hoy, después de casi un año, te escribo para contarte que siento un vacío grande en el estómago y en el corazón. Este año, d...